Skincare 1x1: El recorrido completo sobre el cuidado de la piel.

El secreto de una piel casi que perfecta es muy simple; su cuidado.

Miles de productos abundan el mercado del cuidado de la piel, con promesas infalibles, beneficios interminables y un sinfín de ingredientes y propiedades. Para poder crear una rutina de skincare o cuidado facial no solo hay que saber qué tipo de piel tienes, hay que entender qué incluye cada producto y como se compone la piel del rostro, para por supuesto, saber qué necesidades tiene.

La piel está compuesta por tres capas, la epidermis: la primera, la dermis, la del medio y la hipodermis, siendo la más profunda. Entre ellas existen otros componentes que pueden modificarse o alterarse de acuerdo a los activos que reciban.

Todos los productos que aplicamos en nuestra piel tienen ingredientes que pueden penetrar en mayor o menor cantidad estas capas, aportando beneficios específicos o incluso curando algunas afecciones que se puedan llegar a desarrollar en ellas.

Conocer las capas de la piel nos permite entender porqué en las rutinas de cuidado o preparación se empieza por el producto de consistencia más ligera y se termina en el mas concentrado, pues no todos van a penetrar de la misma forma y, por ende, no todos van a aportar los mismos beneficios.

Una rutina de cuidado facial o skincare básica se compone por tres momentos:
Limpiar + Tonificar + Hidratar/Humectar. Estos tres momentos pueden incluir cuantos productos sean necesarios y en la variación ideal para cada tipo de piel. Las rutinas de preparación son un poco similares, pero se enfocan más en preparar la piel para el maquillaje, pero sus pasos son básicamente iguales, solo se le agrega un factor sellante, como primers o fijadores y de protección, por supuesto, con un bloqueador o pantalla solar.

 

¿Cómo elegir correctamente?

Existen líneas completas de productos ideales para cada tipo de piel: Seca, grasa, mixta, sensible, con afecciones como acné, rosácea, irritaciones, entre otras.

Si tu piel es seca, debes buscar productos con activos de acción hidratante, humectante y nutritiva, los oleos son una excelente opción para ti. Mantente lejos de productos con acción astringente o con presencia de alcoholes, pues esto podría resecar aún más tu piel.
Activos como aloe vera, acido hialurónico, aceite de jojoba, ceramidas y extracto de rosa son perfectos para ti.

Las pieles mixtas también deben seguir el paso de la hidratación, saltárselo solo acelera la producción de grasa, pues tu piel no está manteniendo el agua necesaria entre sus capas. Los productos con alta presencia de agua son perfectos para ti, su absorción será más rápida y no tendrá un efecto contrario. Es recomendable alejarte de los oleos o productos con alta concentración de activos emolientes.

Debes buscar activos como el ácido glicólico, productos con presencia de alcoholes en mínima cantidad, menta, vitamina E, acido salicílico y aloe vera.

Las pieles sensibles también pueden ser secas o grasas, lo importante es alejarse de activos que sean abrasivos o más agresivos, pues podrán generar irritación. Lo ideal es usar activos de acción calmante, como la caléndula, la manzanilla, la rosa, el aloe vera, la niacinamida y la lavanda. Si tu piel es seca y sensible, los oleos o cremas altamente nutritivas podrán funcionar, pero si es grasa o mixta, un producto en gel o formula ligera podrá aportar mayores beneficios.

Si aun no tienes una rutina de skincare definida, tomate un momento para reconocer tu piel. Apenas salgas de la ducha identifica la mayor cantidad de señales posibles, si hay mayor o menos producción de grasa, en qué zonas, si tienes alguna resequedad visible, zonas rojas, acné, manchas o alguna otra afección, de esta manera podrás elegir mejor tus productos y comenzar una rutina que prolongará la salud de tu piel.

 



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